lunes, 14 de septiembre de 2020

Una Mirada al Ayer.

Un día mas despierto, siguiendo la rutina transitando así la vida, mirándome al espejo sintiéndome cansado... pienso en mi pasado, siento al presente veo a la gente que se encuentra a mi lado, veo sus afanes siento sus engaños, como me quieren por aquello que logre por lo que tanto he luchado. Mi vida encerrada en estudios, fueron sueños de llegar a la meta, perdiendo etapas por sentirme mas cerca de aquello que anhelaba. Mis amistades se disolvieron, se ahogaron con el tiempo y hasta mis padres que tanto me dieron por mi afán fui perdiendo. Días y noches soñando llegar a ese lugar dando todo para así lograr aquello que me daría felicidad. Recorrí así el camino del saber sondando caminos oscuros llenos de pruebas lleno de aflicciones pero siempre sabiendo cual era mi punto de llegada, hacia donde se dirigían mis intenciones. Hasta que el día llegó, lo que tanto soñé, ese día pude palpar, aquello que tanto espere. Unos días fueron mi gozo, unos meses mi alegría pero en el tiempo se fue deteriorando hasta llegar al punto de quiebre de mi vida. Tanto perdí tanto deje tanto sufrí y ahora no me hace feliz, decidí así continuar la búsqueda hacia la verdadera felicidad buscando día y noche aquello que cambiaría mi vida y forma de andar. Así otro día despierto miro hacia afuera y contemplo aquel árbol que siempre mire pero en este día pude entender a donde estaba lo que tanto buscaba. Inclinando mi rostro entendí que existía algo mas que esta simple vida, que había algo mas grande que una simple y pasajera alegría, entendí que había alguien que desde el comienzo de mis días, en mis dolores y alegrías siempre estuvo en mi espera, que estaba allí y yo sentía su llamada mas yo no entendía dándole vuelta mi mirada. Ahora veo claramente su gran amor, ahora verdaderamente siento que arde mi corazón con una intención, y esta es seguir a Cristo mi Salvador, cuan hermoso es tener una verdadera felicidad, sabiendo que durará por siempre, que durara por toda la eternidad.


martes, 8 de septiembre de 2020

SALMO 23:1-2 JEHOVÁ ES MI PASTOR NADA ME FALTARÁ. EN LUGARES DE DELICADOS PASTOS ME HARÁ DESCANSAR; JUNTO A AGUAS DE REPOSO ME PASTOREARÁ.

Si todavía no crees en Cristo como el Buen Pastor para tu vida, que puede guiarte a los delicados pastos. Porque así como las ovejas necesitan ser guiadas, tu vida también necesita la guía del Señor Jesús. Detente a reflexionar un momento ¿De qué se está alimentando tu alma? ¿De ilusiones materiales, riquezas pasajeras, de vanagloria? ¿Qué rumbo sigues? Quiero darte otra perspectiva; sin Cristo en tu corazón vas rumbo a una eterna condenación, donde el fuego nunca se apaga y el gusano no muere. Dios te de entendimiento para cambiar el rumbo en que vas. Jesús dijo: Yo soy el Buen Pastor, el Buen Pastor su vida da por las ovejas, y Él dio su vida allí en la cruz ocupando tu lugar de condenación que mereces por tus pecados, y así regalarte la salvación. Se sabio, cree en Él hoy. Amén (Así sea)