lunes, 16 de diciembre de 2019
Carta de Navidad
domingo, 1 de septiembre de 2019
Septiembre un mes especial. El mes de la Biblia.
jueves, 1 de agosto de 2019
SALMO 119:73 TUS MANOS ME HICIERON Y ME FORMARON; HAZME ENTENDER, Y APRENDERÉ TUS MANDAMIENTOS
miércoles, 3 de julio de 2019
La libertad
viernes, 14 de junio de 2019
EL GUSTITO DE OBTENER SIN PAGAR DURA... HASTA QUE TE DESCUBREN
Pasaron unos años. Un día mi hermano fue al kiosco a comprar algo para la escuela; al volver entró a casa masticando un chicle. Le pregunté varias veces de donde había sacado dinero para comprarlo. Ante mi insistencia me dijo: vamos al kiosco que te muestro. (Sin querer, descubrimos una estrategia para robar golosinas). Cegado por mi avaricia le dije: tenemos que hacerlo más veces. Y así lo hicimos, hasta que la dueña empezó a sospechar. Una tarde, ya anocheciendo, volvimos al kiosco, apoyé mi bicicleta en un poste, y puse en práctica la estrategia. Llegué a sacar cerca de seis chocolatines sin ser visto, hasta que me tenté con un alfajor, y fui descubierto. El kiosquero me preguntó con tono severo: ¿Qué sacaste?... Quedé paralizado por la situación y luego corrí tan rápido como pude. Casi llegando a las dos cuadras recordé la bicicleta, volví corriendo hasta el kiosco y luego volé hasta casa. Me metí en cama, llorando. Al enterarse mi madre, devolvió lo robado, y yo pedí perdón a Dios, dejé de llorar, y sentí una paz inexplicable. Gracias a esa experiencia me dije: "Nunca más voy a robar".
Lo que verdaderamente puedes obtener sin pagar es la salvación, porque Cristo pago el precio de la misma al morir en la cruz. La paz y el gozo perduran para toda la vida y por la eternidad.
Una breve reflexión
Así como existen las leyes civiles y las personas las transgreden, existen las leyes de Dios conocidas como los diez mandamientos y las personas también las transgreden. La transgresión a las leyes de Dios se llama pecado y todos somos pecadores pues todos las transgredimos. La Biblia dice: “No hay un solo justo, ni siquiera uno; No hay quien entienda. Nadie que busque a Dios. Todos se desviaron, a una se corrompieron. No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua engañan. Veneno de víboras hay en sus labios; Su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies son veloces para derramar sangre. Dejan ruina y miseria en sus caminos; y no conocen la senda de la paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos”.
Podemos mencionar solo el mandamiento de Dios que dice: “No robarás”, y… realmente ¿quién no robó algo en su vida, aunque sea tan solo una golosina, o un billete de poco valor de los bolsillos de nuestros papás? No importa el valor de lo que se roba. Para Dios robar es robar… y punto. Robar es un pecado delante de Dios.
Ahora déjame preguntarte: Si tuvieras que presentarte hoy delante de Dios como Juez ¿cómo crees que te hallaría, culpable o inocente? Si eres sincero contigo mismo y con Dios, te reconocerías culpable. Tal vez estés leyendo este folleto y digas: Pero ¿de qué me está tratando, de ladrón? ¡Si yo nunca robé! Puede ser cierto que nunca hayas robado pero si tratas de justificarte por obedecer la ley de Dios y la dejas de cumplir en un punto, ya eres culpable y merecedor de ser condenado.
Déjame preguntarte: ¿Has mentido alguna vez? La ley de Dios dice: No mentirás. ¿Has mirado a alguna persona codiciándola? La ley de Dios dice: No codiciarás. ¿Has mantenido alguna relación sexual indebida? La ley de Dios dice: No adulterarás.
Esta ley divina te muestra como en un espejo lo que eres. ¿Tal vez ladrón, mentiroso, codicioso, adúltero? ¡Y solo estoy mencionando cuatro de los diez mandamientos! Ahora, ¿cómo crees que te verás con los otros seis?
Es mi deseo que de la misma manera en que un día me reconocí pecador perdido al mirarme en el espejo de la Palabra de Dios, y que por causa de mis pecados iba a una eterna condenación al infierno, tú puedas reconocerte como un pecador perdido que va rumbo a una eterna perdición.
Pero ¡atención, porque hay una Buena Noticia! El Evangelio de Juan 3:16, dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Jesucristo pagó la fianza, el precio de nuestra libertad, ocupando nuestro lugar en la cruz, para que todos los que creen en Él sean salvos de la justa condenación que merecemos por nuestros pecados. Yo me arrepentí de mis pecados, me apropié de la obra de Cristo en la cruz y puedo decir: Él es mi Salvador.
Dios quiera que tú puedas arrepentirte y apropiarte de la salvación que te ofrece gratuitamente. Detente un momento a reflexionar dónde pasarás la eternidad. Para ir al infierno no necesitas hacer nada, sigue tu vida como hasta ahora e ignora esto que leíste. ¿Quieres ser salvo? Arrepiéntete de tus pecados, confía tu vida a Jesucristo, y serás salvo.
Él fue crucificado junto a dos malhechores; uno reconoció sus pecados, a Jesús como Hijo de Dios y fue salvo. El otro no. La Biblia dice en el evangelio de Lucas 23:39-43: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
lunes, 13 de mayo de 2019
¡CUIDADO CON LO QUE LE PREDICAN!
*mensaje subliminal: ¡Usted esta bien pero puede estar mejor, venga!
*mensaje oculto: más que usted nos interesa su ofrenda! Con promesas ilusorias de supuestas bendiciones que vendrán en proporción al monto de esas ofrendas. Mas ofrendas mas bendiciones recibe. (Libro del congreso de las asambleas. Año 2.000)
El Evangelio o la Buena Noticia de Cristo es la obra que ÉL ha hecho en la cruz, ocupando nuestro lugar de condenación por causa de nuestros pecados. ÉL murió por nosotros; y no solo murió sino que también resucito y sé sentó a la diestra de Dios e intercede por todos los que creemos en Él.
Por que de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en ÉL cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (S. Juan 3:16)
Usted solo debe aceptar este mensaje y creer con fe. La salvación es un regalo de Dios; si decide aceptarlo lo invitamos a conocer mas sobre esta salvación tan grande.
martes, 2 de abril de 2019
Héroes y heroínas
sábado, 30 de marzo de 2019
ensusmanos13. Cinco colores, un mensaje.
miércoles, 20 de marzo de 2019
Yo estoy buscando
lunes, 11 de marzo de 2019
SOLUCIONES FALSAS PROBLEMAS REALES
Buscándote por Amor
¿Existe el amor
verdadero? Si miras al mundo será difícil que encuentres al amor verdadero. No me
refiero al amor sexual, o lo que el mundo entiende por amor, sino al amor
sacrificial. El amor que hace a los demás lo mismo que nos gustaría que los
demás hicieran con nosotros. “Así que, todas las cosas que queráis que
los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos…
(Mt.7:12)” La Biblia dice que los discípulos se acercaron a Jesús para
preguntarle… ¿Que señal habrá de tu venida y del fin del siglo? Una de las
señales que podemos leer es que “Por haberse multiplicado la maldad, el amor
de muchos se enfriará”. (Mt.24:12) Si bien esta respuesta hace
referencia al tiempo del fin, pero, ya hoy vivimos en un mundo donde la maldad
y el desamor crecen cada vez más. Quiero decirte que yo conocí el verdadero amor
cuando tomé conciencia de mis pecados y pude ver que en la Cruz Jesús murió por
mí. “Dios es amor” (1ªJn.4:8) y hoy quiero decirte que Dios te ama
y te busca. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda mas tenga vida
eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino
para que el mundo sea salvo por Él. El que en Él cree, no es condenado; pero el
que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del
unigénito Hijo de Dios.” (Jn.3:16-18).
Mi testimonio. Desde que era niño creo en Dios y
en Jesucristo que murió para salvarme de la condenación, pero de adolescente me
aparté de su camino para seguir mi propia voluntad sin comprender bien, que el
plan de Dios era que tuviese vida eterna y que podía empezar a disfrutar de esa
vida aquí en la tierra, porque Jesucristo declara: “Yo he venido para que tengan
vida y para que la tengan en abundancia” (Jn.10:10) y poco a poco me
fui descarriando y enredándome cada vez más en el pecado; “Mas Dios muestra
su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros” (Ro.5:8). “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que
se había perdido” (Lc.19:10).
Perdido y errante andaba yo, siendo arrastrado por
la corriente de este mundo. A los diecisiete años empecé a trabajar fuera de
casa como promotor. Recuerdo que eran días grises y solitarios visitando casa
por casa para ofrecer un servicio prepago para casos de emergencias médicas,
luego me emplearon como administrativo y más o menos en ese tiempo empecé a
adquirir el hábito de fumar, luego los boliches bailables, los tragos y los
excesos, las transas con las chicas entre otras cosas más. El desempleo y los
golpes de la vida no me fueron indiferentes, en oportunidades me llevaban a
leer La Biblia, pero mi mente estaba ciega. Mientras aprendía a ser pobre en
espíritu golpeándome con mis fracasos vivía tiempos de mucha aflicción.
Recuerdo una noche, había salido con mis amigos y mientras caminaba llegué a
pensar: “¡Dios no existe, si me pasa todo esto es porque Dios no existe!” Pero
al poco tiempo me encontré en mi habitación leyendo el Evangelio de Mateo, pero
esta vez algo distinto me ocurrió, reconocí que era un pecador perdido y que
por causa de mis pecados iba a la condenación eterna y me dije: ¿Quién va a
librarme de terminar así? Y el nombre de “¡Jesucristo!” apareció
en mi mente, entonces di gracias al Señor… ¡¡¡ Mi Señor!!!
¿Somos todos pecadores? La Palabra de Dios
declara: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria
de Dios” (Ro.3:23), y también dice: “Como está escrito: no hay
justo ni aún uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se
desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni
siquiera uno” (Ro.3:10-12). “Ni siquiera uno” te incluye también a ti. Yo
soy un pecador arrepentido y salvo, y espero que tú también lo seas. “Porque
la paga del pecado es muerte más la dadiva de Dios es Vida Eterna en Cristo
Jesús Señor nuestro (Ro.6:23).
Jesucristo te librará de la condenación en el
infierno que mereces por tus pecados. Te hago una comparación: Existe una ley
que dice “Prohibido robar”. Si tú robas, la policía te atrapará por ser
infractor de la ley, te llevarán ante el juez y si fueras condenado te
encerrarán en la cárcel. Lo que Jesucristo te ofrece es ocupar tu lugar si te
arrepientes de tus malas obras y aceptas su regalo. Él ya ocupó el lugar de
condenación que mereces por ser pecador, al morir en la Cruz para salvarte del
infierno. “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió
por los impíos” (Ro.5:6). “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y
resucitado para nuestra justificación” (Ro.4:25). “Porque primeramente os he
enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados,
conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme
a las Escrituras” (1ªCo.15:3-4). Todos somos pecadores… pero todos
pueden ser salvos si creen en Jesucristo como su único y suficiente Salvador
personal.
Querido lector: hoy el mensaje de Dios llega a ti
en forma impresa, quiero pedirte que reflexiones. Dios habla al corazón de
diferentes maneras, pero no siempre inclinamos nuestros oídos para escucharle.
Jesucristo declara: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi
voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo” (Ap.3:20).Hoy
Jesucristo está golpeando a la puerta de tu corazón, ábrele para que pueda
entrar a tu vida y tenga una relación
personal contigo. Quizás pienses que primero debes arreglar un poco tu
vida para acercarte a Jesucristo, pero primero debes creer, Él te ayudará
y será un guía fiel para ordenar tu vida. ¡Clama a Él! “Porque todo aquel
que invocare el nombre del Señor será salvo” (Ro.10:13).
¿En quién estás depositando tu fe? Todos creen en algo y
tú puedes decirme que tienes mucha fe, pero la fe que salva, es sólo aquella
que depositamos en Jesucristo y en su obra redentora (Redimir: Librar a
un cautivo pagando el precio). Una vez escuché en un programa de radio lo
siguiente: Supongamos que te invitara a pescar sobre un río helado. En una
parte hay una capa de hielo de un metro de espesor y en otra una capa de dos o
tres centímetros y tú me dijeras, voy a pararme en la capa delgada porque tengo
mucha fe de que va a resistir, yo te diría que no pescaría contigo, porque
estás poniendo tu fe en un pedazo de hielo que no tiene vida ni oye. En cambio
mi fe está depositada en el Dios vivo y verdadero que envió a su único
Hijo al mundo con un mensaje de amor y esperanza. La Biblia dice: “Es, pues
la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”
(He.11:1). En mi experiencia personal cuando me reconocí pecador tuve
la certeza y la convicción de que por mis pecados iba a ser condenado en el
infierno, pero mi fe me iluminó para creer que la muerte de Cristo en la cruz
me libraba de esa condenación. “Es por su gracia mediante la fe en Cristo
que son ustedes salvos, y no por nada que hayan hecho. La salvación es un don
de Dios.” (Ef.2:8-LBAD). Jesucristo declara lo siguiente: “Además,
el Padre mismo ha testificado acerca de mi, aun cuando no se ha presentado
delante de ustedes personalmente, ni les ha hablado directamente. Ustedes no lo
escuchan, porque rehúsan creer en mi, y yo soy el que Dios envió con su
mensaje” (Jn.5:37-38 - LBAD). “De todo corazón les digo: Cualquiera que cree en
mi mensaje y cree en Dios que me envió, tiene vida eterna, y nunca recibirá
condenación por sus pecados, porque ha pasado de la muerte a la vida” (Jn.5:24
– LBAD).
Preguntas inevitables: ¿Crees en Dios y en la Buena Noticia
de Jesucristo? ¿Te reconoces pecador? ¿Estas arrepentido? ¿Experimentaste un
cambio en tu interior? ¿Ya no te deleitas en el pecado? Si tus respuestas son
sí, es porque has nacido de nuevo.
La Biblia enseña que: “A todos los que le recibieron, a los que
creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Jn.1:12).
“Mirad cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;
por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos
hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que
cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él
es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como
Él es puro.” (1ª Jn.3:1-3).Ahora eres hermano de todos aquellos que
depositan la fe en Jesús, tienes a Cristo en tu corazón y la esperanza de verlo
en su regreso, porque como Él mismo dijo: “No se preocupen ni sufran.
Si confían en Dios, confíen también en mí. Allá donde vive mi Padre hay muchas
moradas y voy a prepararlas para cuando vayan. Cuando todo esté listo, volveré
y me los llevaré a ustedes. Para que estén siempre donde yo esté. Si no fuera
así se lo diría claramente. Y ustedes saben a dónde voy y como se llega allá.”
(Jn. 14:1-4 - LBAD).
Querido hermano, tú sabes que a la casa del Padre
se llega por medio de la fe en Jesucristo; Él dijo: “Yo soy el camino,
la verdad y la vida. Nadie podrá ir al Padre si no va a través de mí. (Jn.14:6
– LBAD) Seguramente a tu alrededor hay muchas personas que no conocen
el camino, y quisiera que compartas este librito con ellas, porque escrito
está: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres
en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el
corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa
para salvación.” (Ro.10:9-10). Posiblemente tengas que
enfrentarte a la oposición y las burlas de algunos, amigos o familiares, pero
no tengas miedo, son artimañas de Satanás para apartarte del Nuevo Camino.
Esfuérzate y sé valiente, porque Jesús dijo: “A cualquiera, pues, que
me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre
que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo
también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (Mt. 10:32-33).
Quiero pedirte que te acerques a la persona que te
entregó este librito o escribanos a: blogensusmanos@gmail.com para que pueda
aconsejarte y juntos orar para que Dios te fortalezca y te guié en el
conocimiento de Su voluntad, porque Jesús dijo: “No todo el que me
dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la
voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mt.7:21)
Jesucristo no solo murió por ti sino que
también resucitó y se sentó a la diestra de Dios y aboga e intercede por todos
aquellos que creen en Él como su único y suficiente salvador.
“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es
el que justifica. ¿Quién es el que condenara? Cristo es el que murió; más aún,
el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que
también intercede por nosotros.” (Ro.8:34-35). Quiero compartir
también los siguientes versículos. “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un
mejor pacto. y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la
muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene
un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los
que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”
(He.7:22-25).
¿Todavía no crees en Cristo como tu Salvador? Entonces quiero
hacerte las siguientes preguntas: ¿Si murieses hoy,
dónde crees que pasarás la eternidad? Si tu respuesta es en el cielo, quisiera
preguntarte: ¿Por qué? Quizás tu respuesta sea: Porque no soy peor que los
demás, no hago cosas malas, nunca robé, nunca maté y no le deseo el mal a
nadie… etc. Estimado lector permíteme decirte que compararte con los demás es un
mal punto de referencia, debes tomar conocimiento de cómo Dios te ve en
realidad, pues un día estarás delante de Él para rendir cuentas de tus actos.
Quiero preguntarte: ¿Alguna vez mentiste? Aquellos que tratan de justificarse
por no transgredir las leyes de Dios, si lo hacen en un punto ya son culpables
de castigo, por lo tanto eres inexcusable. Quiero compartir contigo lo que dice
la Palabra de Dios: “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás;
y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera
que se enoje con su hermano, será culpable de juicio, y cualquiera que diga:
Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga
fatuo, quedara expuesto al infierno de fuego.” (Mt. 5:21-22). Te
invito a leer La Biblia que muestra como en un espejo lo que somos.
Déjame que te explique: Supongamos que tienes una
hoja blanca con una mancha negra muy grande y otra con un pequeño puntito negro
¿Esta última sería totalmente blanca? ¡Por supuesto que no! Pero es así como
mucha gente se ve, como almas limpias que tienen una pequeña manchita de pecado
la cual piensan que Dios pasará por alto. Pero no es así, todo pecado necesita
ser limpiado con la sangre de Jesucristo.
Si tu respuesta es en el infierno quisiera
preguntarte: ¿Por qué? Quizás tu respuesta sea porque no sé si Dios me va a
poder perdonar todo lo que hice. Quiero decirte que la obra de redención y
expiación (Expiación: Limpieza de pecados por medio del derramamiento de
sangre) que Jesucristo hizo en la cruz es perfecta y satisfizo plenamente la
demanda de la justicia de Dios. Si de todo corazón te arrepientes de tus
pecados y crees en Jesucristo como tú único y suficiente Salvador creyendo con
fe que Él ocupó el lugar de condenación, que tú mereces por causa de tus
pecados, su sangre inocente derramada te limpia de todo pecado.
“Si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1ªJn.1:9) “Si vuestros pecados fueren
como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el
carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Is.1:18) Un pecado rojo como el
carmesí es un pecado que resalta mucho a la vista de todos. Para Dios no hay
pecados grandes o chicos, como una pequeña mentira, pecados de adultos o de
niños, de pobres o ricos, todos son pecados y necesitan ser limpiados.
¿Por qué Dios permite que suframos? Quizás te encuentres
leyendo este librito en el peor momento de tu vida y te preguntes: ¿Si Dios me
ama tanto por qué tengo que sufrir tantas penas? Quiero que sepas que Dios
permite nuestras aflicciones para que aprendamos a ser pobres en espíritu. Algunas
personas confían en lo que pueden hacer con sus propias fuerzas, tratan de ser
autosuficientes con el ánimo bien arriba, pero a medida que van chocando con
sus fracasos y derrotas van aceptado su pobreza de espíritu. Aprenden que solas
no pueden seguir y es ahí cuando se rebelan contra Dios diciendo: ¿Por qué me
tiene que pasar esto a mí? o ponen su vista en Dios para pedirle socorro.
Supongamos que un chico de cuatro años, estuviera corriendo por el patio en un
lugar donde se puede lastimar y el papá le dijese: no corras por ahí, y el
chico desobedeciendo pisara en un pozo y cayera al piso golpeándose. ¿A quién
recurriría seguramente con lágrimas en sus ojos? ¿No sería a su papá que lo
levantaría en sus brazos para curarlo y consolarlo? Dios permite nuestras
aflicciones para que aprendamos a acudir a Él. Él está dispuesto a sanar las
heridas del pecado y regalarnos la salvación por medio de Jesucristo “El
cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la
verdad. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual
se dio testimonio a su debido tiempo.” (1ªTi.2:4-6 - LBAD)
Jesús enseñaba diciendo: “Bienaventurados los pobres
en espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que
lloran porque ellos recibirán consolación” (Mt.5:3-4). Mientras te haces
pobre en espíritu seguramente derramarás lágrimas, pero… cuando por ese motivo
reconoces a Cristo como tu Salvador podrás notar que esa tristeza se
transformará en gozo.
¡ATENCIÓN! El enemigo de nuestras
almas anda como león rugiente buscando a quién devorar.
No sería de extrañar que esté sembrando dudas en tu mente al momento de
decidir obedecer a Dios y creer en Jesucristo y así postergues tu
decisión, hasta que poco a poco te vayas olvidando de las palabras que estás
leyendo. También quiero compartir los siguientes versículos que dicen: “Antes
que nada, deseo recordarles que en los postreros días vendrán burladores que
harán cuanto de malo se les ocurra y se mofarán de la verdad. Dirán por
ejemplo: ¡Con qué Jesús prometió regresar! ¿Por qué no lo ha hecho ya? Apuesto
a que no regresará. ¡Hasta donde podemos recordar todo ha permanecido
exactamente igual desde el primer día de la creación! (2ªP.3:3-4 - LBAD). “No
olviden ustedes, amados míos que para el Señor un día es como mil años y mil
años como un día. El Señor no demora el cumplimiento de su promesa, como
algunos suponen, sino que no quiere que nadie se pierda y está alargando el
plazo para que los pecadores se arrepientan. (2ªP.3:8-9 - LBAD). Mediante
las burlas, las dudas y otros medios que alimentan tu indecisión, Satanás
tratará de alejarte del Señor Jesucristo. Por eso te invito a leer Mr.
9:23-24 y sepas lo que a Jesús le dijo un padre, que tenía dudas de
que Él pudiera sanar a su hijo. “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que
cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo:
Creo; ayuda mi incredulidad.”
Si tienes dudas puedes hacer una oración como
ésta: Dios de toda la creación, que estás en el cielo. Ayúdame a reconocer mi
estado separado de ti; enséñame a aprovechar bien el tiempo guiándome al
conocimiento de la verdad, protégeme
de falsas enseñanzas y de quienes no quieren que me
acerque a ti, quita de mi corazón las dudas y aquello que no me deja ver a
Cristo como mi Salvador. En su Nombre Amén.
Si deseas que oremos por ti, comunícaselo a la
persona que te entregó este librito o con nosotros. Satanás el enemigo de
nuestras almas al ver que con sus rugidos de burlas y dudas, no puede hacerte
retroceder en el camino de seguir al Señor Jesús intentará presentarse como
ángel de luz tratando de desviar tu mirada de fe en la obra que Jesucristo
realizó en la Cruz, incitándote a añadir tus propios esfuerzos para ser salvo.
La salvación es un regalo de Dios y nosotros solamente debemos aceptarlo. “No
por obras, para que nadie se gloríe.” (Ef.2:9)
Otras maneras de desviar tu fe son: Arrastrarte a
que confíes en otros medios o mediadores. Mi pregunta es ¿Por qué tuvo que
padecer Jesucristo tanto sufrimiento y ser desamparado por Dios en la muerte de
la Cruz si fuese verdad que existen otras maneras de alcanzar la salvación? La
Biblia declara: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios
y los hombres Jesucristo hombre” (1ªTi.2:5).
Que veas la obra de Jesucristo sólo como un ejemplo de
sacrificio o abnegación al cual imitar, sin ver que Él ocupó el lugar que
merecíamos por ser pecadores. Siendo así nuestro Señor y Salvador deberás
reconocerle como Tomás. “Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor
mío, y Dios mío!” (Juan 20:28)
Presentándote un libro con nuevos profetas y
profecías que no están en La Biblia la cual entendemos es la completa Palabra
de Dios. “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de
este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobré él las plagas
que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro
de esta profecía, Dios quitara su parte del libro de la vida, y de la santa
ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”
(Ap.22:18-19)
Dándote a conocer un falso mensaje del Evangelio que muchas
veces no denuncia el pecado y brinda falsas ofertas de bendiciones a cambio del
dinero depositado como ofrenda. Es lamentable pero hay quienes lucran y
engañan, también muchas personas son atraídas por sesiones de sanidad
semejantes a las espiritistas. “Muchos me dirán en aquel día: Señor,
Señor, ¿No profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre echamos fuera demonios, y
en tu Nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os
conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:22-23)
¿Por qué anunciamos el Evangelio?
“El mismo Dios, en su misericordia, es el que nos
ha encomendado la maravillosa tarea de proclamar las Buenas Nuevas, y por eso
no nos damos nunca por vencidos. No empleamos artimañas para que la gente crea;
no nos interesa engañar a nadie. Jamás intentamos que la gente crea lo que La
Biblia no enseña. Seria vergonzoso si lo hiciéramos. Delante de Dios hablamos y
proclamamos la verdad, y esto lo saben bien los que nos conocen. Si algunos no
entienden el Evangelio que predicamos es porque marchan a la muerte eterna.
Satanás, el dios de este perverso mundo, los ha cegado y no pueden contemplar
la gloriosa luz del Evangelio que brilla ante ellos, ni entender el mensaje de
la gloria de Cristo, que es la imagen del Dios invisible.” (2ªCo.4:1-4 LBAD)
Hoy quiero decirte que gracias a Jesucristo soy
libre de la esclavitud del pecado y de la condenación eterna. Una nueva vida Él
me dio, una nueva vida que me impulsa a reunirme a la mesa del Señor, una nueva
vida que me impulsa a escribir este librito, una nueva vida que me impulsa a
confiar más y más en Él. Una nueva vida que tú también puedes tener si crees en
Jesucristo como tu Salvador; y juntos un día… podremos cantar al Señor
agradeciéndole por lo que hizo por nosotros. Amén…