Toda persona es creada por Dios, tal
vez con capacidades diferentes a las tuyas, distinto color de cabello, ojos o
de piel. Pero cada persona nacida en este mundo es una creación de Dios. Nuestros
primeros padres, Adán y Eva, pecaron al desobedecer a Dios y el pecado paso de
generación a generación; pero no todas las personas reconocen su estado de
separación de Dios (muerte espiritual). Cristo vino a este mundo a ocupar el
lugar de condenación que cada uno merece por sus pecados; el justo padeció por
los injustos allí en la cruz para que todos aquellos que reconocen su estado de
pecador rumbo a una condenación eterna y se arrepienten, puedan pedirle perdón
a Dios y reconocer a Cristo como su Salvador. Él resucito y se sentó a la
diestra de Dios para interceder por ti ¡no postergues tu decisión! cree con fe
y hallarás el perdón. Amen (Así sea)
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