jueves, 1 de agosto de 2019

SALMO 119:73 TUS MANOS ME HICIERON Y ME FORMARON; HAZME ENTENDER, Y APRENDERÉ TUS MANDAMIENTOS


Toda persona es creada por Dios, tal vez con capacidades diferentes a las tuyas, distinto color de cabello, ojos o de piel. Pero cada persona nacida en este mundo es una creación de Dios. Nuestros primeros padres, Adán y Eva, pecaron al desobedecer a Dios y el pecado paso de generación a generación; pero no todas las personas reconocen su estado de separación de Dios (muerte espiritual). Cristo vino a este mundo a ocupar el lugar de condenación que cada uno merece por sus pecados; el justo padeció por los injustos allí en la cruz para que todos aquellos que reconocen su estado de pecador rumbo a una condenación eterna y se arrepienten, puedan pedirle perdón a Dios y reconocer a Cristo como su Salvador. Él resucito y se sentó a la diestra de Dios para interceder por ti ¡no postergues tu decisión! cree con fe y hallarás el perdón. Amen (Así sea)