Desde que nacemos hasta que morimos atravesaremos
periodos de enfermedad, tal vez algunas sean crónicas y necesitaremos un
tratamiento de por vida. Te invito a leer la Biblia en el libro de Job, y así comprendas
para que Dios permite que padezcamos enfermedades. Y puedas exclamar como Job “de oídas te había oído; mas ahora mis ojos
te ven” (Job 42:5).
Estimado lector: es mi deseo que a través de este
breve folleto, y en el lugar donde estés, puedas reconocer que necesitas a
Dios, que solo no puedes seguir; que puedas reconocer que el pecado
(transgresión a la ley de Dios) te separa de Él; y si mueres en tus pecados,
solo te quedará enfrentar el juicio de Dios por su Palabra, ser hallado
transgresor culpable y condenado al infierno, la prisión de Dios. Debes saber
que ante la imposibilidad del hombre de salvarse por buenas obras, las cuales
Dios considera como trapo de inmundicia. (Leer Isaías 64:6). Jesús dijo: “Yo soy el camino, y
la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”(Juan 14:6)
“Porque
primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por
nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que
resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…” (1 Corintios 15:3-4). Jesucristo murió en nuestro
lugar, el justo por los injustos, para acercarnos a Dios y librarnos de la
condenación a todos los que creen ejerciendo fe en Él.
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