domingo, 24 de abril de 2022

La justicia

Cuando cualquier persona transgrede la ley y es atrapada por la policía, será llevada ante un juez, recibirá una condena y será llevada a la cárcel. Lo mismo sucede en el plano espiritual; cuando pecamos transgredimos la ley de Dios, los diez mandamientos, tales como: No mentirás, no robarás, no adulterarás, no codiciarás, etc… y merecemos una justa condena al infierno (la cárcel de Dios).

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1). En mi experiencia personal cuando me reconocí pecador tuve la total certeza y la total convicción de que por mis pecados iba a ser condenado al infierno; y me pregunte ¿Quién va a librarme de terminar así condenado? E inmediatamente recordé  ¡Jesucristo! Él ocupo el lugar de condenación que yo merecía. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (S. Juan 3:16)

A quienes creemos en Jesús, Dios nos declara inocentes porque el juicio recayó sobre su Hijo, quién soporto la condena de Dios en la cruz de vergüenza y dolor. Jesucristo murió, fue sepultado, mas al tercer día resucitó. Ahora está sentado a la diestra de Dios para abogar e interceder por todos los que ejercemos la fe en Él.

Es mi deseo estimado lector que creas en Jesucristo, porque ¿Si mueres hoy, dónde pasarás la eternidad? Solo hay dos posibilidades, al cielo si crees en Jesús, o al infierno si no crees en Él. Dios te bendiga.


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